CUARENTENA
El Domingo 14 de Marzo se cumplía un año desde que se declarara el Estado de Alarma y nos confinaran a todos en casa... CUARENTENA. Hasta ese día esa palabra solo había sonado en mi mente relacionada con alguna película, serie o en casos reales en países muy lejanos...
Jamás había caminado por la calle en completa soledad; ni personas, ni animales, ni coches... nada de ruido. El día 13 cuando volvía a casa de recoger las cosas del que iba a ser mi lugar de trabajo, ni siquiera los pájaros revoloteaban. Parecía que ellos también se confinaban en solidaridad con los Seres Humanos.
Reconozco que a lo largo de mi vida he sentido miedo muchas veces, pero recuerdo que aquel día 14, en la soledad de mi habitación de una casa compartida con tres extraños que aún no había tenido tiempo de conocer tras haber pasado tan solo una semana desde que llevara allí mi última maleta, en ese momento sentí un miedo diferente, más palpable que cualquiera de los que había sentido antes. Miedo no solo a la enfermedad, era miedo a la soledad, a la más profunda y oscura soledad.
La gente se unía en las ventanas y las nuevas tecnologías se convirtieron en el único nexo de unión entre las familias. Me vienen a la memoria mientras escribo las videollamadas múltiples con mis hermanos, padres...
Ha pasado un año y la pesadilla continua. Ya no estamos confinados, pero la enfermedad sigue entre nosotros y también el miedo, un miedo evolucionado. Puede que ya no tanto a la propia enfermedad porque la vacuna da un rayo de luz a mucha gente, tampoco a la soledad, porque las relaciones entre las personas también han evolucionado en muchas formas. Ahora el miedo está en la incertidumbre, en el caos y la devastación que ha dejado el virus en este año de confinamiento, restricciones, cierres, ertes, paro... miedo a sobrevivir cada día...
Pero creo que a parte de ese miedo que me ha inundado a mí y supongo que ha todos, también he aprendido mucho. He sido más consciente no sólo de mis límites, sino también de mi fortaleza. Creo que todos somos más fuertes ahora y tengo la esperanza de que saldremos adelante. No solo por nosotros, sino por todas las vidas que se han quedado en el camino. Sigamos nadando.
People, Never Give Up!!
See you.
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