LO QUE MERECE LA PENA
Hace unos días en Facebook, me salió el típico recordatorio de una de mis publicaciones de hace tres años. Y para mí ha sido mucho más que un recordatorio, me ha hecho volver a pensar en cosas y gracias a eso ha surgido este post. Os cuento; en la foto salgo yo tumbada en el suelo con los brazos en cruz justo en la cima de una alta montaña... No os imaginéis cosas extrañas, ni os hagáis grandes expectativas, no era el Everest, era una montañita con un pico alto en la hermosa zona de Bunyola (Mallorca), pero para mí, fue como haber subido aún más alto, porque siento muchísimo miedo a las alturas, auténtico pánico. Tras estar caminando dos horas llegó el momento de "medio escalar" una pendiente que nos llevaba a la cima, una pequeña explanada de piedra. Pero las piernas me temblaban como si hubiera corrido la maratón de San Sebastián. Y no era por cansancio, era por miedo. Mis acompañantes subieron con facilidad mientras yo me quedaba...