365 días...
Hoy, 27 de febrero de 2021, hace un año que mi vida cambió. Hace justo 365 días que todo mi mundo dio un giro de 180º y han pasado tantas cosas desde entonces que siento que debo reflexionar sobre ello. No parece tanto tiempo, aunque las circunstancias lo han convertido en una eternidad.
Me preparaba para empezar algo nuevo, un nuevo proyecto y un nuevo camino que me llenaba de ilusión. Y aunque algunos problemas personales amenazaban esa ilusión, yo seguía con fuerzas porque también veía brillar la esperanza.
Había invertido mucho esfuerzo y dedicación en conseguir abrir una ventana hacia un futuro profesional prometedor. Me empezaba a sentir realizada cuando los rumores de una posible pandemia mundial comenzaban a coger fuerza, pero aún nos negábamos a asumirlo, el Gobierno nos filtraba información contradictorias y gestionó una crisis sanitaria mundial mirando única y exclusivamente para sus propios intereses, sin pensar en el pueblo... pero ese es otro tema. Aquí, ahora, prefiero hablar de mí.
Tenía una vida que me gustaba, con una persona a la que amaba, quizás más de lo que él llegue a saber nunca. Y quería seguir con esa vida para siempre. Tras cuatro años tenía estudios, futuro trabajo, amor, familia, amigos, independencia... No tenía mucho dinero y sufría ansiedad y miedos, a veces incluso me sentía infeliz, pero después de todo lo que ha pasado este año, me he dado cuenta que lo tenía todo. Porque aunque con ciertas dificultades, iba cumpliendo objetivos.
Entonces 2020 llegó y me clavó el primer puñal en el corazón rompiendo el amor que creía tener. Un duelo que sabía que me costaría mucho superar. El 27 de febrero se cerró un capítulo importante de mi vida y desde entonces todo cambió.
La pandemia llegó pocos días después y cubrió todo el cielo y el futuro con un manto negro. La cuarentena en soledad fue más dura de lo que jamás hubiera pensado, pero me hizo ser consciente de mis propias fuerzas y mis límites. Tuve tiempo de pensar, de mirar en mi interior, de sentir, de darme cuenta que dentro de ese "todo" que tenía, me había perdido a mí misma. El destino me dio un revés y tenía que rehacerme de nuevo, y lo haría, como lo había hecho tantas veces antes.
Puse tierra de por medio, tomé distancia de aquel lugar que me llenaba de recuerdos felices, pero también de dolor, porque necesitaba encontrarme y curarme.
Todos los comienzos son duros, más si los envuelve una niebla de incertidumbre mundial por algo tan fuera de control como una enfermedad. Y a veces siento que quiero tirar la toalla, pero pienso en todo lo que he luchado y la mantengo en alto.
Hoy, tras estos 365 días, me pregunto ¿Cómo estoy? ¿Qué ha cambiado en mí? ¿He mejorado en algo? ¿He empeorado?
Es algo sobre lo que meditar. No creo poder decir que estoy bien, teniendo en cuenta la situación, pero creo que estoy satisfecha con mi lucha y mi fuerza. He cambiado, he aprendido de mis errores y he aprendido a recordar sin dolor, quedándome con lo bueno de mi pasado. Estoy conociendo gente y lugares que me suman y me hacen querer ser mejor persona y he vuelto a ilusionarme con nuevos proyectos.
Me he dado cuenta, al término de estas líneas que escribo, que puede que mi vida haya empeorado económica o profesionalmente, pero eso no es importante, porque ese cambio se debe a circunstancias que escapan de mi control. Pero en lo importante, en la vida, en las emociones, en el corazón, he mejorado 100%, porque me conozco más y soy más consciente de mis fortalezas, de lo que quiero y de lo que no y eso es maravilloso.
No se si todo esto tiene algún sentido, quizás no, puede que solo sean divagaciones, a veces me cuesta expresar mis sentimientos o contar cosas muy personales. Pero últimamente siento el deseo de que me conozcáis un poco más. ¿Tiene sentido para vosotros?
People, Never Give Up!!!
See you!
Con que lo tenga para ti es más que suficiente.
ResponderEliminarGracias.
EliminarEl único sentido es seguir adelante sin mirar hacia atrás
ResponderEliminarNo creo que la solución sea no mirar hacia atrás Emilio. El pasado hace lo que somos en el presente. Creo que el sentido está en mirar hacia atrás sonriendo por los buenos momentos y lo aprendido para tomar fuerzas y seguir adelante. Sin el ayer no existe el hoy, por muy duro que sea lo que hayamos vivido, hacer como si no hubiera pasado no creo que sea la solución de nada. Gracias por tu comentario. Un saludo.
Eliminar