Exigente
¿Qué estoy haciendo?... estos días he estado meditando profundamente sobre ese tema. Sobre si hacía o no lo correcto... Pero en realidad nadie sabe qué es lo correcto a cerca de prácticamente nada.
Cuando era niña soñaba con muchas cosas, pero sobre todo con mi futuro. Soñaba que haría algo grande y que todo el mundo me conocería y me recordarían para siempre.
No sabía si sería una gran abogada, una periodista galardonada, no sabía si escribiría un libro que traspasara las fronteras como El Quijote, o si sería la mejor actriz de la historia...
Lo que no salía nunca en mis sueños eran todas las barreras con las que me fui encontrando en el camino, ni la lucha constante; sobre todo conmigo misma y mis miedos.
Con el tiempo y tras comprobar que no conseguí hacer nada de lo que soñaba, me di cuenta de una cosa. Y es, que cada tropiezo que he tenido, cada aprendizaje, cada desilusión me hizo mas exigente. Me di cuenta que lo que soñaba de niña era solo eso, sueños. Y que lo que realmente quería, quiero y querré es SER FELIZ. Comprendí que ser feliz es más valioso que pasar a la historia, y que es sin duda mucho más difícil de alcanzar que la fama y el reconocimiento.
Soy exigente, exijo ser feliz cada día y cada segundo de mi vida, haciendo lo que me gusta y lo que me dicte mi corazón. Me da igual si mi trabajo pasa fronteras o no; lo que sinceramente quiero, es que traspase las fronteras de la felicidad.
Cuando llegue el final de mi camino, quiero cerrar los ojos y sentirme plena. Y seguramente, en ese momento, pasaré a formar parte de la historia de todos los que me conocieron.
Cuando era niña soñaba con muchas cosas, pero sobre todo con mi futuro. Soñaba que haría algo grande y que todo el mundo me conocería y me recordarían para siempre.
No sabía si sería una gran abogada, una periodista galardonada, no sabía si escribiría un libro que traspasara las fronteras como El Quijote, o si sería la mejor actriz de la historia...
Lo que no salía nunca en mis sueños eran todas las barreras con las que me fui encontrando en el camino, ni la lucha constante; sobre todo conmigo misma y mis miedos.
Con el tiempo y tras comprobar que no conseguí hacer nada de lo que soñaba, me di cuenta de una cosa. Y es, que cada tropiezo que he tenido, cada aprendizaje, cada desilusión me hizo mas exigente. Me di cuenta que lo que soñaba de niña era solo eso, sueños. Y que lo que realmente quería, quiero y querré es SER FELIZ. Comprendí que ser feliz es más valioso que pasar a la historia, y que es sin duda mucho más difícil de alcanzar que la fama y el reconocimiento.
Soy exigente, exijo ser feliz cada día y cada segundo de mi vida, haciendo lo que me gusta y lo que me dicte mi corazón. Me da igual si mi trabajo pasa fronteras o no; lo que sinceramente quiero, es que traspase las fronteras de la felicidad.
Cuando llegue el final de mi camino, quiero cerrar los ojos y sentirme plena. Y seguramente, en ese momento, pasaré a formar parte de la historia de todos los que me conocieron.
PEOPLE, never give up!!!See you!
Es bueno que sepas que la felicidad está en las pequeñas cosas del día a día y no en grandes cosas como las mencionadas antes
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